De
acuerdo a Villa y Poblete (2007), el aprendizaje basado en competencias es un
enfoque pedagógico que se propone integrar todas aquellas competencias
necesarias para el desempeño profesional que exige el mundo actual. Este
enfoque implica un cambio de roles en el proceso de enseñanza-aprendizaje,
donde es el estudiante quien toma la iniciativa y se apropia de conocimientos y
habilidades basados en la práctica de valores para su desarrollo
académico-profesional. Esta práctica también le permite al estudiante adquirir
aptitudes para desenvolverse en cualquier contexto y situación profesional que
se le presente. Esto último puede ser visto como un aspecto de suma
importancia, ya que el ámbito profesional está atado a una series de cambios e
innovaciones derivadas de un mundo de realidades cambiantes y en constante
actualización.
Las
competencias en las que se basa este enfoque se dividen en dos tipos: competencias
genéricas o transversales y competencias específicas. Las primeras, se
entienden como las competencias que todo individuo debe desarrollar con base en
aptitudes y valores que le permitirán dirigirse con ética y profesionalismo en
cualquier área de estudio o especialización. Por otra parte, las segundas, como
su nombre lo implica, son competencias delimitadas por el área de especialidad
del individuo. Estas surgen como resultado de un análisis de exigencias
profesionales de los conocimientos y habilidades esenciales requeridas en
determinada profesión.

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